El vía crucis de sor Leonor

Acompañamos a Jesús en la vía dolorosa, junto a la venerable sor Leonor. Las imágenes son las del vía crucis original que envió sor Leonor a la Capilla de Sañogasta, lugar que hoy se puede visitar.  

En época de Isora del Tránsito (nombre de sor Leonor), el vía crucis, el camino de la cruz, del Cristo Paciente, formaba parte de la religiosidad de la época. Se rezaba los días viernes y la meditación de la Pasión del Señor era presentada como fuente de innumerables bienes, y como camino necesario para llegar a la unión plena con Dios.

El vínculo de Isora con el vía crucis fue especial, porque despertó en ella una profunda cercanía e identidad con el Salvador y se transformó en una fuente de entrega a los demás.

El vía crucis se rezaba en la plaza de Sañogasta, con gran devoción y cada vez que Isora se arrodillaba, con el deseo de acompañar en algún sufrimiento al Señor, lo hacía en lo más pedregoso del suelo, como un ofrecimiento al Salvador, lo que despertaba en ella profundas emociones.

El vía crucis que hizo ella

Sor Leonor preparó catorce láminas del vía crucis y encargó lo marcos y cristales con el fin de fomentar la devoción de sus hermanos.

Recordamos la anécdota acerca de ¿Quién puso el cristal?”, cuando sor Leonor relata que cuando su hermano debía viajar a Sañogasta, quiso aprovechar esa oportunidad para despachar los cuadros. La capilla de Sañogasta fue cuna y fuente de espiritualidad de sor Leonor y este gesto sería en agradecimiento. Pero como los marcos y cristales llegaron un sábado y su hermano partía el lunes, sólo tenía el domingo para ensamblar marcos, láminas y cristales. Con un poco de temor por ser domingo, trabajó medio día con el permiso de la Priora. Pero en el apuro pisó uno

“Me puse a lavar los cristales y, sin darme cuenta, pisé uno, que se hizo añicos; pero no me afligí. Dije: “Tú, Señor, me darás otro para reemplazar a éste, haciendo que encuentre un cristal entre mis hermanas, que corresponda al marco”. “Seguí mi obra y, cuando faltaba uno solo para concluir, quise salir de la celda a buscar el cristal, pero al tomar el marco del que había quedado sin cristal para llevarlo, encontré que ya tenía cristal. Me quedé plasmada al ver este portento…” “Nuestro Señor me probó en aquel milagro que le agradaba que hubiese trabajado para aumentar la gloria y para provecho de muchos corazones, que se ablandarían al ver la pasión del Señor y se le aliviaría la fe”. (Memorias de sor Leonor).

Tres estaciones del vía crucis que envió sor Leonor a la Capilla de San Sebastián (Sañogasta).

VIA CRUCIS DE SOR LEONOR

En este tiempo la Iglesia contempla la entrega amorosa de Cristo a través de su pasión, muerte y resurrección, por los que nos mereció la vida eterna. Jesús en compañía de su Madre, del apóstol San Juan, María Magdalena y unas pocas mujeres más, recorrieron la vía dolorosa de Jerusalén.

Hoy nosotros nos tomamos de la mano de la Venerable sor Leonor, para que nos guíe en cada estación. Y para que Nuestro Padre, lleno de misericordia y de ternura, nos conceda despojarnos de la herencia del pecado, y nos revista de la luminosa novedad de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos,  líbranos, Señor, Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. AMEN.

Primera estación. Jesús es condenado a muerte

Del Evangelio según San Marcos (15, 14-15).

Pero ellos gritaron con más fuerza:
“¡Crucifícale!” Pilatos, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado.

Se había fugado de la casa de La Rioja donde sus primas la hacían sufrir, para entregarse a Dios en una vida de oración, en el campo. Pero regresó al amanecer, después de haber caminado tanto. Al verla llegar, sus primas, entre gritos y amenazas, la acusaron de pecados muy graves y de cosas que ni siquiera pasaron por su imaginación. Todos estaban muy alterados. Sor Leonor pensaba en Jesús todo el tiempo y de la Pasión de su Señor sacaba fuerzas para soportar tantas injurias, calumnias, desprecios e incomprensiones. Guardó silencio.

Meditación: Los santos nos animan a asumir con valentía y a abrazar con amor la cruz de la injusticia. Somos fuertes en la mansedumbre y en la paciencia, mientras que la violencia procede del mal.

JESÚS: cuando me afecte una injusticia evidente, tu Gracia me ayude a permanecer callada y a confiar mi justificación, como Tú confiaste la tuya al Padre. Amén.

Segunda estación. Jesús carga con la cruz

Del Evangelio según San Marcos (14, 20).

Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura,
le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle.

Dice sor Leonor en su autobiografía: “Tuve un sueño: vi en lo alto del cielo, en el aire tres palos como trozos gruesos y muy ásperos y negros, en fila, entendí que eran tres cruces que me enviaba el cielo…y así fue. Vi también junto a mi cama un montón de cruces que estaban unas sobre otras… Hace meses que sufro”.

Meditación: El sufrimiento necesita el sentido de la fe, necesita la gracia para ser sobrellevado en paz, necesita un corazón grande para no rendirse aún conociendo las cruces que hay que soportar.

JESÚS: ayúdanos a permanecer firmes cuando lleguen momentos de cruces. Haznos fuertes y generosos para llevarlas unidos a Tí. Amén.

Tercera estación. Jesús cae por primera vez

Del libro del Profeta Isaías (53, 4-6).

Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, 
cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros.

Por tantas situaciones de riesgo de su vida, que pasó desde pequeña, sor Leonor comprendió que el Señor le tenía preparado un camino de cruz para hacerla semejante a Él. Muchas veces, siendo niña, estuvo a punto de morir.

Meditación: En más de una ocasión, en medio de las pruebas y caídas, las escenas de la Pasión fueron fuente de consuelo para sor Leonor. … Tal vez admiró la humanidad de Jesús, a Él le ofreció su amor, su ternura, su inspiración, su dolor, para consolarlo como compañera de camino, amiga en la angustia, solidaria en la debilidad humana.

JESÚS: Tú sabes cuánto puede agobiar el peso de la cruz. Tú nos ayudas a levantarnos. Acrecienta nuestra paciencia, derrama tu espíritu que pacifica para levantarnos y continuar nuestro Amén.

Cuarta estación. Jesús encuentra a su madre

Del Evangelio según San Lucas (2, 34-35.51).

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: “Éste está puesto para caída
y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción
¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!
a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.”…
Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

Sor Leonor sufrió mucho al morir su madre, cuando tenía 8 años. Un día le dijo a una imagen de la Virgen: “Madre mía, yo no tengo madre, se tú mi Madre”. Como respuesta celestial, sintió que la Virgen la atraía hacia ella con ternura y amor, ya no sintió dolor por la muerte de su madre y salió de la Iglesia convencida de que la Virgen era su madre.

Meditación: Así como para Jesús el encuentro con la Madre fue motivo para seguir con empeño el proyecto del Padre, también la presencia maternal de María en la vida de sor Leonor fue lo que le ayudó a encontrar cobijo, a sentirse amada y cuidada en el camino.

JESÚS: Que en el camino de nuestra vida siempre encontremos  el consuelo y la cercanía de la Virgen, la madre que Tú nos has dado. Amén.

Quinta estación. Simón Cireneo ayuda a Jesús

Lectura del Evangelio según San Marcos (15, 21-22).

Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, 
el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz.
Le conducen al lugar del Gólgota, que quiere decir: Calvario

Un joven llamado José le ayudó a sor Leonor con dinero para la dote, pues según una carta que recibió del Monasterio, ya podía ingresar. Ella estaba al límite de sus fuerzas por tantos sufrimientos y además, no podía esperar que su familia le diese dinero, porque no querían dárselo. Había sufrido tanto y ahora otra prueba más.

Meditación: Isora nos dejó en el libro de sus  Memorias,  una vida de samaritana, parecida a la del Cireneo, a la del joven José… ayudó a los enfermos y a los más pobres. ¿Identificas a alguien que esté necesitando de tu ayuda, descubres en los rostros de los demás sus dolores?

JESÚS: La vida del Cireneo tomó otro rumbo, cuando se dejó encontrar por tu mirada inocente y salvadora. Tú eras quien lo llevaba, Tú cargabas sus penas, y él lo pudo ver. Ayúdanos a encontrarnos contigo.

Sexta estación. Verónica limpia el rostro de Jesús 

Lectura del Libro del profeta Isaías (53, 2-3).

No tenía apariencia ni presencia;
(le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar.
Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, 
como uno ante quien se oculta el rostro.

Un hermano la mandaba libros para que leyera y se educara cristianamente. Ella dice: “los libros han sido mis maestros, Dios me hablaba y enseñaba a sufrir con mérito, a amar las humillaciones, a ser humilde, a vivir en presencia de Dios, a querer servirlo y amarlo, a saber que solo Él es el autor de todo bien”.

Meditación: Sor Leonor limpió el rostro del  Señor solo y sufriente una y otra vez en su vida, con la valentía y el amor de Verónica… lo hizo como podía, lo hizo como le dictaba su corazón y su convicciones religiosas…, le limpió el rostro a Jesús tantas veces en el rostro de sus hermanos, parientes, amigos necesitados, sus hermanas monjas, en la oración de todos los días por la Patria y por tantas intenciones. ¿Hoy puedes ver algún gesto de amor que haya reparado tu vida?

JESÚS: que nuestro corazón se conmueva por cada gesto de ayuda que recibimos. Enséñanos a percibir todo gesto de amor. Que seamos capaces de apreciar y agradecer esos dones que provienen de Ti. Amén.

Séptima estación. Jesús cae por segunda vez  

Del Libro de las Lamentaciones (3, 1-2. 9. 16).

El hombre que ha visto la miseria bajo el látigo de su furor.
Él me ha llevado y me ha hecho caminar en tinieblas y sin luz…
Ha cercado mis caminos con piedras sillares, ha torcido mis senderos…
Ha quebrado mis dientes con guijarro, me ha revolcado en la ceniza.

En una visita del obispo, presionado por personas influyentes que querían el ingreso de una joven mujer viuda, las trató muy mal a las monjas y sor Leonor en ese tiempo, además sufrió mucho por las tareas en que servía a la comunidad.

Meditación: Jesús cae otra vez, está cansado, le duele hasta lo más mínimo de su cuerpo y del alma. ¿Te imaginas cuántas veces habrá caído sor Leonor por segunda vez? Y se levantaba, porque tenía una confianza absoluta en el Señor, confiaba en su amor, en su providencia. ¿Confías al Señor tu vida?

JESÚS: enséñanos a comprender cuán sublime es sufrir por otros: así los dolores tendrán la dulzura de confiar en que llegará la bendición y la salvación para el mundo. Amén.

Octava estación. Jesús encuentra las mujeres de Jerusalén   

Del Evangelio según San Lucas (23, 28-31).

Jesús, volviéndose a ellas, dijo:
“Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá:
¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron
y los pechos que no criaron! Entonces se pondrán a decir a los montes: 
¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas:
¡Cubridnos!
Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?”

El servicio de enfermera era pesado y agotador, pero cuanto más trabajo tenía con las monjas enfermas, más alegría sentía. Nunca omitió sacrificio alguno para aliviarlas y consolarlas. Pasaba en ese tiempo, continuas malas noches.

Meditación: Sor Leonor conoce al Señor, por eso comprende las afirmaciones de ese momento a las mujeres de Jerusalén; reconoce al Señor sabio, misericordioso, verdad que guía, camino de amor. ¿Te imaginas entre las mujeres de Jerusalén? ¿Qué responderías al Señor?

JESÚS: Te entregamos nuestras quejas y lamentos estériles, sólo Tú puedes hacer que florezcan en entrega compasiva, en mirada suave y serena, en consuelo que sabe enjugar las lágrimas con palabras de vida. Amén.

Novena estación. Jesús cae por tercera vez    

Del Libro de las Lamentaciones (3, 27-32).

Bueno es para el hombre soportar el yugo desde su juventud.
Que se siente solitario y silencioso, cuando el Señor se lo impone;
que ponga su boca en el polvo: quizá haya esperanza; que tienda la mejilla a quien lo hiere, que se harte de oprobios. Porque no desecha para siempre… si llega a afligir, se apiada luego según su inmenso amor.

Sus primas la trataban tan mal. Una vez porque no le dio el primer mate a una, la llevó a empujones hasta una habitación y allí la tiró al piso, le arrancó muchos cabellos, y la cubrió de patadas y arañazos. Esta vez la furia de su prima se había descargado con toda su violencia.

Meditación: Luego de conocer estas situaciones difíciles por las que pasó Isora, miramos, reconocemos a Jesús que en su divina providencia, nos rescata de situaciones difíciles?

JESÚS: enséñanos a levantarnos cuando la cruz sea tan pesada que nos haga caer y así pueda seguirte. Amén.

Décima estación. Jesús es despojado de sus vestiduras     

Del Evangelio según San Marcos (15, 24).

Le crucifican y se reparten sus vestidos, echando a suertes a ver qué se llevaba cada uno.

Sor Leonor le dio de su pobreza, una limosna de ropa y alimentos a una parienta suya pobre, quien le levantó una calumnia muy grave. Al tiempo, vuelve su parienta a ir a pedirle otra limosna. Sor Leonor la perdonó y sin decirle nada, le dio otra vez la ayuda que necesitaba.

Meditación: sor Leonor fue generosa una y otra vez, a veces como el Señor, despojada de comprensión, amor, ¿Te identificas con esta actitud de sor Leonor?

JESÚS: que experimente que mi honor está custodiado por Ti, como el tuyo estuvo en el Padre. No permitas que sea intolerante ni que devuelva con la misma moneda, juzgando y censurando a quien ofenda mi honor. Amén.

Undécima estación. Jesús es clavado en la cruz     

Del Evangelio según San Marcos (15, 25-27).

Era la hora tercia cuando le crucificaron.
Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena:
“El Rey de los judíos”.
Con él crucificaron a dos salteadores,
uno a su derecha y otro a su izquierda.

Sor Leonor se enfermó de pulmonía y supo que moriría, aunque el médico le dio de alta. Pidió que le trajeran un cuadro de la muerte de San José, porque dijo que no iba a dar tiempo a nada, tal como ocurrió el 28 de diciembre de 1900.

Meditación: sor Leonor se veía en la cruz, abrazó la cruz hasta el día que partió a la Casa del Padre. ¿Esta actitud tan heroica y humana la puedes ver en alguna persona, en tu historia?

JESÚS: Cuando llegue el momento final, que podamos apoyarnos en tu corazón y unirnos a la voluntad del Padre, para perseverar con firmeza en la fe hasta el final. Amén.

XII estación. Jesús muere en la cruz     

Del Evangelio según San Marco (15, 33-34.37, 39).

Llegada la hora sexta,
hubo oscuridad sobre toda la tierra
hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz:
“Eloí, Eloí, ¿lama sabactaní?”,
que quiere decir
—“¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”…
Pero Jesús lanzando un fuerte grito, expiró… Al ver el centurión, que estaba frente a él,
que había expirado de esa manera, dijo:
“Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.”

Cuando se confesaba con un sacerdote, en un tiempo determinado de su vida de monja, sor Leonor sufrió las pruebas más terribles, las arideces más espantosas, las noches oscuras más desesperantes. Se creía condenada en esta vida y por toda la eternidad. Vivía como sumergida en el infierno, sentía que Dios la había dejado.

Meditación: Silencios de sor Leonor, momentos de oración, mística que se queda contemplando al Señor sin darse cuenta del paso del tiempo, porque ama. Posiblemente dijo muchas veces ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?

JESÚS: Señor, ayúdanos a entregarte ese silencio fecundo que es fruto del abandono. Amén.

 XIII estación. Jesús es bajado de la cruz

Del Evangelio según San Marcos (15, 42-43. 46).

Y ya al atardecer…
vino José de Arimatea, miembro respetable del Consejo,
que esperaba también el Reino de Dios,… quien, comprando una sábana,
lo descolgó de la cruz.

Los restos de sor Leonor fueron encontrados en el Patio Santo el 20 de noviembre de 2007 y trasladados a la Iglesia del Monasterio el 28 de julio de 2011.

Meditación: la historia de sor Leonor nos invita a ser santos, a vivir sin miedo la santidad en la sencillez y la confianza en el Salvador. ¿Te animas a vivirlo? ¿Lo ves posible?

JESÚS: Que nuestra vida, sea como una ofrenda, como el incienso que sube y se regala, que experimentemos que en la gratuidad de una vida que se da esta el secreto de la felicidad. Amén.

XIV estación. Jesús es puesto en sepulcro

Del Evangelio según San Marcos (15, 46-47).

José de Arimatea,…
lo envolvió en la sábana
y lo puso en un sepulcro
que estaba excavado en roca;
luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro.
María Magdalena y María la de Joset se fijaban dónde era puesto.

La vida y la muerte de sor Leonor transcurrieron en silencio, ocultas, porque así lo quiso Dios y por su gran humildad. Nada se supo de ella hasta que fueron devueltos a la  comunidad, en 1937, los cuadernos que contenían su autobiografía. En una ocasión, ella dijo: “El dirá con el tiempo, lo que de mí ha de ser”.

Meditación: como sor Leonor podemos escribir en cuadernos aquello que nos pesa, que nos alegra, que nos mantiene vivo en la esperanza. ¿Te animas a reconocer el paso de Dios por tu vida?

JESÚS: Como el grano de trigo crece de la tierra como retoño y espiga, tampoco tú podías permanecer en el sepulcro: el sepulcro está vacío porque el Padre no te “entregó a la muerte, ni tu carne conoció la corrupción”. Tú no has conocido la corrupción. Has resucitado y has abierto el corazón de Dios a la carne transformada. Haz que podamos alegrarnos de esta esperanza y llevarla gozosamente al mundo, para ser de este modo testigos de tu resurrección. Amén.

OREMOS: Padre Bueno y lleno de ternura, por intercesión de Tu Hijo y de sor Leonor, te pedimos que quienes hemos recordado los dolores de la Pasión de Jesús, llevemos con paciencia la cruz de cada día, para que participemos en la gloriosa resurrección de tu Hijo Nuestro Señor. Amén.

Por las intenciones del Santo Padre: Padrenuestro, Ave María y Gloria.

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