Page 10 - Autobiografia de Sor Leonor
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cuadra, en medio de piedras y espinas; me soldado ¿de quién es esa niñita que carga?
introdujo en un bosque, donde había un gran Ella le dijo que era de ella. Pues bien,-dijo
pozo de donde se sacaba greda para ladrillo él- usted me la da y yo me la llevo. Y
y había mucho barro. Y al tiempo que el aunque se resistió, pero como estaba
chancho se bajaba al pozo conmigo, para expuesta su vida, tuvo el dolor de
comerme con la breva, llega la ama que a mi entregarme al soldado. Y ella fue y dio parte
llanto me seguía y me quitó. Y al a mi madre, quien no omitió diligencia por
preguntarle yo si me había despedazado la hacer; aunque ni por todo el dinero que
mano y el cuerpo, que siendo tan chiquita ofrecía me querían entregar. Acudió al
no habían dejado de lastimarme las piedras general Benavídez, que estaba a siete leguas
y las espinas, y no pudiendo una mano tan de distancia, empeñándose para que
tierna resistir a los dientes de un animal, ella mandase entregarme, y de ese modo lo
me respondió que nada me había sucedido. consiguió. Un día entero estuve en poder de
Parecía que el chancho me tomó con soldados ¡pobre criatura!
compasión, porque apenas quedaron señales Cuando todo esto me contaban, yo
de los dientes del animal, pero no hubo comprendía que Dios me preparaba un
lastimadura en ninguna parte. Yo me quedé camino de trabajos. Me acuerdo que desde
tan admirada y agradecida de este beneficio que tuve cuatro años ya comprendía las
de la divina providencia, que enternecida y cosas, no como criatura sino como persona
como fuera de mí dije: ¡Santo Dios! ¿Y así de juicio y desde esa edad, yo me acuerdo
sucedió? Y más aún; me dijo ella: No sólo todo cuanto sentía en mi alma, y cuanto
eso sucedió, muchos pasajes me han sucedía.
sucedido con vos; [5] muchas veces Era de natural muy callado y mis
hubieras tenido que morir. Pero no recuerdo hermanos me llaman [6] muda. Y no era
más que las cosas que en mí han hecho una traviesa; era muy inclinada a la soledad y
extraña impresión. silencio, porque yo gozaba mucho en él. En
Otra vez me contó la misma ama, que esta edad de cuatro años se dio una peste
cuando yo era de poco menos de dos años, muy mala de verrugas a niños y grandes, y
se volvieron a convulsionar estos pueblos. a mí no me dio, pero me tullí. Y me entró
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Vino de San Juan a Chilecito el general un grande estérico y me tenían cargada por
[Nazario] Benavídez con un gran ejército, y todas partes para distraerme; pero en todas
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parte del ejército quedó en Sañogasta. partes no hacía otra cosa que llorar por más
Éstos hacían muchos estragos en todo lo que cariño que me hicieran donde iba. Y viendo
podían, y quitaron muchas criaturas a sus que nada me gustaba, me pregunta la que
madres y se las llevaron. Y como yo estaba me paseaba, que a dónde quería ir. Yo dije
siempre con la que me crió, porque no me que a una ciénaga donde había unos
podían separar de ella, le pregunta un arroyos de agua muy lindos; y se veía allí
toda clase de pájaros, con quien yo tenía
3 Sañogasta es un antiguo pueblo fundado en encanto. Allí me tenían todo el día y esto
1640, situado entre hermosas montañas al noroeste me entretenía y consolaba mi alma y
de la provincia de La Rioja, a 25 kilómetros de
Chilecito, actual sede parroquial, y a 200 de la 4 Expresión de la época para designar un
capital provincial. estado nervioso perturbador.
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