Page 11 - Autobiografia de Sor Leonor
P. 11

5
            sanaba el cuerpo. No sé por qué sería que          pobres  de  un  lugar  llamado  Vichigasta,
            la vista de los pájaros influían tanto y me        cargándola en andas a pie y por muy larga
            hacían  conocer  y  amar  a  Dios.  Sin  nada      distancia; con tal fervor, que la música era
            más que este paseo quedé tan sana, y puedo         una caja de cuero y una flauta de caña, y
            decir que es la única enfermedad grave que         cantaban  muy  devotas  alabanzas  a  la
            he tenido.                                         Virgen.  Yo  me  huía  de  casa,  y  me  iba  a
                                                               encontrarla, y mi gusto era cargarla, y no
                                                               sé cómo me la daban, y cómo alcanzaba a

            | 3. Vida de piedad y amor a los pobres            levantar e igualar mis pequeños brazos con
            en su infancia                                     los  de  las  mujeres  grandes.  Creo  que  la
                                                               Virgen  se  agradaba  mucho  de  estos
                                                               obsequios  que  yo  le  hacía,  pues  me
                 Por  la  misericordia  de  Dios  y  de  la    regalaba  tanto.  Todo  mi  gusto  era,  juntar
            Santísima Virgen, era muy inclinada  a los         todos  los  medios  y  reales   que  me  daban
                                                                                            6
            ejercicios  espirituales  desde  la  edad  que     para dárselos a la Virgen de limosna. ¡Ah!,
            acabo  de  decir,  y  jamás  tenía  pereza  en     padre,  no  había  cosa  que  me  conmoviese
            darme  a  ellos; y hallo mucho que admirar         más  que  ver  entrar  a  casa  a  la  Santísima
            en esto, porque no había oído ni hablar de         Virgen      a    pedir     limosna.      ¡Qué
            penitencias  y  nuestro  Señor  me  inspiraba      consideraciones tan altas tenía! No parecía
            que las hiciera.                                   de la edad que tenía; yo no tenía ninguna
                 Se  hacía  en  la  plaza  de  Sañogasta  -    instrucción  todavía;  ¿quién  me  infundía,
            con gran devoción- la Viasacra o Viacrucis,        pues,  todas  las  cosas  que  comprendía  y
            y  cada  vez  que  me  hincaba,  deseosa  de       consideraba? Yo bien comprendía que esta
            acompañar en algún sufrimiento a Nuestro           imagen de la Virgen sólo representaba a la
            Señor, me hincaba en lo más pedregoso del          que estaba en el cielo. Y yo cuidaba que se
            suelo, con las rodillas limpias. Además del        pusiera una mesa muy decente, para que se
            Cristo, acostumbraban sacar en la Viasacra         colocase  allí  la  imagen,  mientras  el
            una  imagen  de  Nuestra  Señora  de  los          acompañamiento       cantaba     la   estrofa,
            Dolores,  que  iba  atrás  del  Señor.  Y  yo      conque [8]  se pedía la limosna. Yo decía
            pedía  cargar  ésta,  en  la  mayoría  de  las     mentalmente a la Virgen: Madre mía, vos
            veces; llevada [7] del amor que le tenía a la      dueña de todo lo criado, y ¿pides limosna
            Santísima Virgen, no me acordaba que por           a tus hijos? Esto era deshecha en lágrimas,
            ser  tan  chica  podían  no  querer  dármela.      producidas  por  los  más  tiernos  afectos,
            Pero  me  complacían  con  admiración  y  es       que  oprimían  mi  tierno  y  afectuoso
            indecible las dulzuras que me hacía sentir y       corazón  para  con  ella.  Yo  te  ofrezco  -le
            gustar. Y con tal espíritu la llevaba, que mi      decía llorando- esta casa y cuanto hay en
            cara iba bañada en lágrimas de puro amor y         ella.  Esto  salía  de  mí  y  yo  le  daba  todos
            consuelo, pues  tan  tiernamente  me atraían       los medios que le juntaba para ella e iba a
            la madre y el hijo, y esto era ordinario en
            mí, que no podía ver imagen de la Virgen
            sin que yo llorase de gozo.                              5 Vichigasta,  pueblo  de  la  provincia  de  La
                 Era  costumbre  de  sacar  a  Nuestra         Rioja, distante unos 36 kilómetros de Sañogasta.
                                                                       Real:  moneda  de  plata,  equivalente  a
                                                                    6
            Señora del Rosario, para la limosna de los         veinticinco centavos de peseta.

                                                                                                   Página | 10
   6   7   8   9   10   11   12   13   14   15   16