Desde La Habana, en el silencio de su monasterio, sor Eva María Vallejo, monja del monasterio de la Concepción en Tucumán, recibió una noticia que encendió en ella una chispa creativa. El Monasterio Santa Catalina de Siena de Córdoba convocaba a un concurso para honrar a la Venerable sor Leonor de Santa María Ocampo, y ella no dudó un instante.
Desde Cuba y hasta México, esta monja ha sido una devota difusora de sor Leonor. El concurso fue entonces una ocasión para expresar ese amor, y también una forma de agradecer a las hermanas del monasterio de Córdoba.

En sus propias palabras:
“Inmediatamente adherí a la propuesta porque aprecio mucho a las hermanas y con este gesto me permite expresarles mi gratitud.”
Así, encomendada al Señor y a todos los santos, comenzó un trabajo que la llevó mucho más allá de lo esperado. Primero vino la lectura, la contemplación de una vida, el subrayado paciente de lo esencial. Luego, el desafío mayor: convertir esa prosa en poesía.
“Lo primero que hice fue leer más sobre su vida para conocerla mejor y tomaba nota de lo que me parecía importante. Luego siguió el trabajo más arduo que consistió en volcar la prosa en un texto poético.”
Consciente de que ninguna vida humana puede abarcarse del todo, y menos aún una vida entregada a Dios, eligió con cuidado los donde detenerse. Hizo borradores. Pidió inspiración. Volvió a empezar.
“Pedí mucho al Señor para que me inspirara porque eso es un don gratuito y como es lógico en un aprendiz tuve que hacer muchos borradores hasta que finalmente quedé conforme con el texto.”
Pero había algo más que la unía a sor Leonor: la misma vocación. Esa hermandad espiritual, fraterna fue clave.
“Pienso que en la elaboración me ayudó mucho la gracia de compartir con sor Leonor la misma vocación de monja dominica contemplativa, que ella por gracia de Dios la vivió en profunda intimidad con el Señor haciendo de esa interioridad la fuente donde manó su dimensión orante, contemplativa y de intercesión en la Iglesia.”
El resultado de esa entrega, son dos canciones, hoy compartimos una de ellas. La letra y el audio, a continuación.
Sor Leonor de Santa María Ocampo:
Amando intercedió
¡Oh, Misterio de amor!
Bondad infinita, Señor,
del corazón hizo huerto
para dichoso encuentro.
Entrevió contemplando
que vivir siempre orando
es vivir a Dios amando,
la humanidad salvando.
La vida entera donó
ya nada en ella quedó.
A sola y en silencio
a la Palabra engendró.
El alma en cielo trocó
y a Cristo en todos vio
cuando el amor abrasó
y en fuego la transformó.
Fue voluntad de cielo,
remanso tan deseado,
en el pecho del Amado
todo querer olvidado.
Que los fulgores eternos
eleven nuestros cantos
a Dios, el Tres veces Santo:
¡Padre, Hijo, Amor Santo! Amén.
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