El 10 de noviembre, el Papa León XIV llega a Córdoba. Y en el corazón de la ciudad lo espera un lugar que reza desde hace más de cuatro siglos: el Monasterio Santa Catalina de Siena, fundado en 1613, el primer monasterio de vida contemplativa femenina de la Argentina.
Ahí viven las monjas dominicas contemplativas. Nacieron en 1206 de la mano de Santo Domingo, consagradas solo a Dios y asociadas a la predicación de la Orden por la oración y la penitencia. Su misión es interceder: llevar ante Dios las alegrías, los dolores y las búsquedas de cada persona.
El 30 de septiembre, el Papa recibió en Roma a la Comisión Internacional de Monjas Dominicas, de la que participó sor Patrica de la comunidad cordobesa. Volvió a las raíces: recordó que, desde las primeras comunidades, las monjas “acompañaron con la penitencia la predicación de los hermanos, participando del mismo carisma”. La oración de estas mujeres sostiene, en silencio, el anuncio del Evangelio.
Les habló del silencio como corazón de la vida claustral. Hacer silencio, dijo, es “crear espacios de libertad y de verdad”, un valor que pesa todavía más “en un mundo marcado por la velocidad”. Y las invitó a escuchar lo que el Espíritu pide hoy, conscientes de que antes que tareas hay “un fuego que arde y que no se puede dejar morir”, como decía Santa Catalina de Siena, la santa patrona de este monasterio. Cerró con una definición: son contemplativas “porque son capaces de llevar al mundo delante de Dios”.
son contemplativas “porque son capaces de llevar al mundo delante de Dios”.
Eso hacen, cada día, las monjas catalinas. Y eso vivió, en grado heroico, Sor Leonor de Santa María. En la quietud del claustro buscó sin descanso el rostro del Señor y le suplicó por la salvación de todos. Fue mujer de rosario, de oración continua y de una ternura que ella misma dejó escrita: “Yo me sentía llena de caridad y compasión, las amaba con ternura.” Amó a la Iglesia, a sus sacerdotes y a sus obispos con afecto de hija.
Sus restos descansan en la nave derecha de la iglesia del monasterio. Si venís a ver al Papa, quedate también un rato con ella. A pasos del centro, el fuego que Santa Catalina pedía no dejar morir sigue encendido.
Conocé la vida de Sor Leonor
Fuente del discurso: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-09/el-papa-a-las-mojas-contemplativas-el-silencio-dominicas.html