Desde Buenos Aires llegó un audio. Alicia había terminado de leer Sor Leonor de Santa María Ocampo o.p. – “Toda de Dios”, del Padre Fray Contardo Miglioranza, misionero franciscano.
Un libro que ya recorrió la vida de tantas lectoras y lectores, que hoy conocen y conectan con la vida de sor Leonor.
La voz de Alicia estaba conmovida.
“Ay, Tina, qué bien que me hizo el libro que me enviaste… Es una total santa Sor Leonor. Lo que ha soportado, con qué humildad… Te aseguro que varias veces tuve que cerrar el libro, porque me dolía el cuerpo a mí…”
Ella habla de una admiración, que la registra como una experiencia física. La lectura la atravesó.
La ciencia actualmente lo confirma que: las historias no solo se comprenden, se sienten. Investigadores como Paul Zak y Maryanne Wolf han demostrado que la lectura profunda activa circuitos de empatía y conexión emocional. Quizá por eso Alicia decía que tuvo que cerrar el libro porque le dolía el cuerpo.
“La lectura es un simulador emocional que nos permite vivir otras vidas sin movernos del lugar” (Keith Oatley).
Agradeció a su amiga Tina por haberle regalado este libro que —según sus propias palabras— la enamoró.
Y terminó con una súplica sencilla:
“Qué santa que es Sor Leonor. Que prontito Diosecito le conceda ese don…”
Puedes activar el pulgar y votar, nos alegra conocer tu reacción a estos contenidos.