Testimonio.
Hace 27 años, una imagen de la Virgen de Andacollo se hizo trizas en un camino riojano. De esa fractura nació una peregrinación que hoy une siete pueblos. Este año, por segunda vez, Sor Leonor caminó con ellos.
Fue en 1999. Un grupo de jóvenes de Sañogasta y Aicuña caminaba desde la Ruta 40 por el sendero que lleva hacia Aicuña. Una de las peregrinas llevaba en una pequeña urna la imagen de la Virgen de Andacollo, una imagen que, según recuerdan, “siempre estuvo ahí, era inamovible”. En un punto del camino, sin que nadie supiera explicar cómo, la Virgen cayó y se hizo trizas.
“Juntamos los pedacitos en el pañuelo que llevaba mi papá en el cuello y luego la pegaron. No faltó nunca una astillita”, cuenta Andrea Argañaraz, que estaba ahí. Fue entonces cuando una peregrina dijo lo que todos estaban pensando: la Virgen se quiere quedar por estos lugares.
Al año siguiente se levantó una gruta en ese mismo sitio, en Las Higueritas, y se entronizó una imagen. Desde entonces, cada año la Virgen de Andacollo parte de allí y recorre diez kilómetros de cerros hasta llegar a Aicuña para sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario.
“No tengan miedo”
La peregrinación nació al calor de un llamado. Eran los años previos al Gran Jubileo del 2000, cuando muchos repetían que con el cambio de milenio “se perdía el mundo”. Andrea recuerda que la respuesta la dio San Juan Pablo II: “Nos invitaba a no tener miedo, a esperar el año 2000 con júbilo.
La devoción a la Virgen del Rosario de Andacollo y a la del Rosario de Aicuña le viene de la familia: su madre es de esos pagos y, como ella misma dice, de chica le “enseñaron a mamar esas devociones, esas tradiciones”.
Veintisiete años caminando
Hoy la peregrinación se llama Caminando con María, uniendo pueblos, y ya no es solo de dos comunidades. Peregrinos de Sañogasta, Los Tambillos, El Carrizal, Los Patillos, Las Perdices, El Cardón y Aicuña caminan con sus propias imágenes, acompañados por gauchos de distintas agrupaciones, entre cerros que, como escribe Andrea, “nos brindan las maravillas de la creación”.
Este año el tiempo no ayudó: llovizna, neblina y frío. “Pero el pueblo de Dios caminó”, dice. Con misas y procesión, Aicuña cerró sus fiestas patronales.

Sor Leonor, una peregrina más
Hace dos años Andrea empezó a llevar la imagen de Sor Leonor en este camino. Esta vez la acompañaron Marixa Ponce y Luis Pizarro. En la última foto de la jornada, Sor Leonor aparece junto a la Virgen de Andacollo, a la Virgen del Rosario, y las otras devociones.
“Me siento tan feliz de que en esas comunidades van queriendo a Sor Leonor. Ayer me preguntaban: Andreita, ¿qué día se le pide? ¿Qué día la podemos alumbrar? ¿Qué día podemos hacer un rosario por Sor Leonor?”
Su respuesta fue la que ella misma venía pidiendo: que le recen y le pidan todas las gracias que necesiten, porque es intercesora.
Así, la monja dominica contemplativa camino a la santidad vuelve a caminar las tierras riojanas, ahora de la mano de las comunidades que la descubren. “Que ella siga acompañándonos y acercándonos a Jesús por medio de María”, escribe Andrea. Y promete seguir andando “hasta que Dios nos dé vida y salud para continuar”.



