Gracias Sor Leonor

Cómo fue la muerte de sor Leonor

Nos acercamos al día 28 de diciembre, fecha en que falleció sor Leonor. A partir de testimonios de monjas que formaban parte de su comunidad y vivieron con ella, relataré cómo fue su tránsito hacia la Casa del Padre.

Ella deseaba morir en dos fechas: el día de la Ascensión del Señor, o el día de la Asunción de la Virgen María. Pero Dios se la llevó para la fiesta de los Santos Inocentes. Se enfermó de pulmonía el día de Todos los Santos de la Orden, el 9 de noviembre de 1900, de lo que tuvo mucho consuelo, creyendo que ellos la
llevarían aquél día, pero no ocurrió así. Relata una hermana: “Un día, oyendo hablar a las monjas que sor Leonor pronosticaba su próxima muerte, la que sería rápido, sin dar tiempo a nada, me dirigí a la enfermería a verla. Con el cariño de hermana la abracé diciéndole: vengo a despedirme, porque he oído decir que usted anuncia su próxima muerte. Ella me contestó con toda tranquilidad:

Sí, es verdad. Volví poco después y le dije: Hasta el cielo. Y ella afirmó, sí, hasta el cielo. Todo sucedió como había anunciado.

Otra hermana dio testimonio escribiendo:
“Antes de su muerte, pidió que le colocaran delante de su cama un cuadro de la muerte de San José, porque –decía-no daría tiempo para nada. Y murió como había dicho, sin dar tiempo ni a la dministración de los últimos Sacramentos. Ella consolaba a las monjas, diciéndoles que estuviesen tranquilas, pues estaba preparada. Durante su enfermedad se mostró siempre amable y cariñosa. Tenía gran paciencia y silencio en las molestias que sufría. Me llamaba la atención la gratitud que manifestaba al recibir cualquier servicio que le prestábamos. Llevaba siempre consigo una reliquia de Santa Catalina y en el fervor de su alma piadosa, me hacía venerarla como premio a mis pequeñas atenciones”.

En otro escrito, podemos leer:
“conociendo que se acercaba la muerte que tanto deseaba, pidió que se dijera una Misa en la capilla de la enfermería, como se verificó el día de Navidad, en que también comulgó con mucha devoción y fue la última vez que recibió a Nuestro Señor porque 3 días después, le vino un acceso de tos que acabó con su preciosa vida.”

Gracias, sor Leonor, por el ejemplo que nos has dejado.

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