Monseñor José María Arancibia.
Sor Leonor: ¡Cuida de Laura!
Uno de los carismas de Sor Leonor fue su pasión por los enfermos. Siempre la conmovieron y los atendió con cariño. Cuando Laura Cebollero enfermó de gravedad este año, le encomendé su salud corporal y espiritual.
Pensé que ella debía tener un compromiso con Laura, porque nos ayudó con tesón en la Causa de beatificación, con su dominio en técnicas de archivística y conservación documental física y online; ambas habilidades como autodidacta, y tan brillante como un profesional. Fue la primera Causa en la que colaboró, con generosa dedicación, como después en otras.
Por eso, viendo agravarse su dificultades respiratorias, yo le decía: ¡Hay varios santitos que te deben mucho! Pero con la espontánea sinceridad de siempre, respondía: “yo me la busqué, soy muy consciente de ello“. Porque aunque no dejó de recurrir a médicos y terapias, reconocía con franqueza que el cigarrillo la podía.
De su trabajo son testigo las monjas Catalinas y muchas personas que entrevistamos, sea para compartir tareas en favor de los Siervos de Dios, sea para consultar cuestiones jurídicas y teológicas. De unos cuantos escuché elogios al trabajo de Laura. No solo llegó a conocer todos los exigentes requisitos de estos procesos, sino también la vida entera de sor Leonor, su familia y su ambiente. Con varias personas solía comentar la total confianza en la providencia de Dios, que sor Leonor ponía en los más pequeños detalles de la vida, que a todos nos trae paz y serenidad al corazón.
Laura Cebollero partió el 8 de agosto de este año 2025. Estoy seguro que en el misterio de la providencia divina, tuvo la asistencia de sor Leonor y de otros beatos o venerables de quienes se ocupó con esmero. A quienes la conocieron y a los que recurren a sor Leonor, los invito a pedir que la siga cuidando, hasta alcanzar la felicidad eterna prometida.